Joyería Barace es una empresa familiar de joyeros artesanos, fundada en 1969 en Donostia.
Desde hace más de cinco décadas nos dedicamos al diseño y fabricación artesanal de joyas, creando piezas únicas hechas a mano, pensadas y realizadas a gusto de cada cliente.
Cada joya que sale de nuestro taller es el resultado de un trabajo minucioso, sin moldes ni producción en serie, donde el diseño, el material y el detalle importan tanto como la historia que hay detrás.
JOYAS ÚNICAS,
HECHAS PARA TI
Diseñamos y fabricamos la mayoría de las piezas que exponemos en tienda, trabajando principalmente con oro de primera ley y una cuidada selección de piedras preciosas.
Nuestro taller está integrado en el mismo local que la tienda, lo que nos permite ofrecer una atención cercana, directa y personalizada. Escuchamos, asesoramos y adaptamos cada pieza a los gustos reales del cliente.
¿Te gusta un anillo pero lo prefieres con piedras más grandes?
¿Cambiar zafiros por tanzanitas?
¿Oro amarillo, blanco o rosa?
Si lo imaginas, podemos hacerlo realidad.
Taller propio · Artesanía Real
Al realizar todo el proceso de forma artesanal, sin fundición ni moldes, conseguimos que cada joya sea verdaderamente única.
Este modo de trabajar nos permite:
Modificar diseños existentes
Ajustar tallas y proporciones
Sustituir o mejorar piedras
Crear joyas completamente nuevas desde cero
Incluso si traes un boceto, una idea o una referencia, la estudiamos contigo y la transformamos en una pieza real.
Tradición familiar desde
1969
La historia de Joyería Barace comienza en 1969, cuando Jesús María Barace y Mari Carmen Llorente montaron un pequeño taller en una buhardilla de la calle San Bartolomé, en Donostia.
Sus primeros trabajos consistían en arreglos y fabricación de piezas para otras joyerías de Gipuzkoa.
Con el paso del tiempo abrieron una primera tienda en el barrio de Amara y, en 1996, una segunda tienda en su ubicación actual, en la calle Isabel II nº 4.
En este nuevo local se integró también el taller, unificando tienda y espacio de creación en un mismo lugar, como sigue ocurriendo hoy.
Desde el año 2010, la segunda generación, Elena y Xabier, tomó el relevo, manteniendo intactos los valores originales:
artesanía, honestidad, cercanía y el compromiso de hacer realidad los sueños de cada cliente.
